Frank Buschmann , Luis Canelo Gutiérrez en la Galeria Alvaro Alcázar




No existe una diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es un artesano exaltado. Por gracia divina y en raros momentos de inspiración que superan a su voluntad, el arte florece inconscientemente del trabajo de sus manos, pero una base en artesanía es fundamental para cada artista.

Walter Gropius


La Galería Alvaro Alcázar presenta, a partir del próximo jueves 25 de marzo, la obra del ebanista Frank Buschmann. La muestra reúne un total de siete tipologías de mobiliario, todas ellas caracterizadas por una estética exquisita, que pone de manifiesto la enorme destreza técnica de su autor. Si bien el propio Buschmann se define a sí mismo como ebanista y artesano, mediante esta exposición, la Galería Álvaro Alcázar pretende mostrarlo en su faceta de artista. Se pone así en valor esa unidad de bellas artes y artes

aplicadas, así como el uso de materiales y métodos tradicionales de trabajo, revelándose el propio mueble como una obra de arte. Aviso a navegantes porque lo que van a encontrarse en esta muestra son principalmente muebles, pero estos muebles hablan una especie de lenguaje mudo y mágico.


La obra de Buschmann destaca por su estilo austero y de aparente simplicidad pero de gran complejidad técnica; que resulta en muebles que conjugan belleza, funcionalidad y confort. Su vocabulario plástico se caracteriza por el uso de líneas puras y sencillas, respetando las cualidades naturales del material que emplea, en este caso douglasia y nogal. En lo referente a su proceso creativo, el artista lo lleva a cabo a través de una transferencia consecutiva de planos, en cada uno de los cuales, y en la suma de todos ellos radica la perfección del objeto. Para ello, utiliza poco más que sus manos “no uso máquinas, incluso empleo técnicas tradicionales de ensamblaje y unión, algunas de ellas prácticamente olvidadas”. Evita así el uso de herramientas mecanizadas, lo que le permite profundizar en la relación entre el hombre y la materia, en el conocimiento profundo de la madera, de su naturaleza y de su comportamiento y que tiene además cierta entidad simbólica y espiritual: el árbol antes que madera es una figura “sabia” que conecta el cielo con la tierra.


Buschmann recupera así la línea que nació con William Morris allá por el S. XIX, de convertir la artesanía en un nuevo sinónimo de lujo, poniendo en valor estos objetos únicos, duraderos y funcionales, una línea que siguieron entre otros la comunidad Shaker, el proyecto Bahaus, los hermanos Rasch, Gerrit Rietveld, miembro del movimiento holandés “de Stijl” o los arquitectos como Nakashima y Frank Lloyd Wright. Como ocurrió entonces, hoy nos encontramos rodeados de un excedente masivo de objetos carentes de

cualquier tipo de calidad y la producción material altamente especializada y cualificada está relegada a las economías periféricas. Como el propio autor señala “en este contexto es en el que, redescubrir los valores de la artesanía, quizás nos sea útil para elaborar narrativas que contrarresten el efecto corrosivo que generan los modelos de vida actuales”.


www.galeriaalvaroalcazar.com


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