Momentos de verdad


En 2020 pasó lo que venía anunciando la ciencia hace años. Amanecimos un día de marzo y ya nada era como ayer. Lo pequeño era lo nuevo grande -“Small is the new big”-. La población del planeta (que podía) se encerraba en sus casas y una pregunta común se abría paso: ¿qué va a ser del mañana? Han pasado casi 7 meses desde entonces y la respuestasigue siendo una incognita. Las vacunas y los tratamientos para la covid, aunque prometedoras, no son suficientes para cambiar lo incierto de algo cierto. Demasiados vectores en nuestro mundo han sido alterados. Antes de que llegara esta pandemia sabíamos de los cambios radicales necesarios para asegurar un futuro deseable pero este pequeño virus nos lo ha puesto aún más de frente. Lo que era la verdad o mejor dicho lo que queriamos que sea la verdad ya definitivamente no es. Llevamos meses queriendo re-organizarnos, buscando algo que nos pueda servir como brújula para reorientarnos, algún punte para cruzar sin que nos lleve la corriente, algún faro que arroje luz en el camino para no chocamos con las rocas escondidasen la niebla. En este estado prolongado de incerteza me llega una invitación paraescribir sobre mi trabajo de artista/ artesano en La Voz de Galicia.Me pregunto: ¿sobre qué debería hablar este texto? Busco algo de distancia para ordenar mis pensamientos y establecer prioridades dadaslas circunstancias. Me interpelo: ¿Vale lo de siempre?, ¿vale hablar de una escultura, un objeto , una silla, de una mesa o un taburete? Mi intuición me dice que no es suficiente! En condiciones normales, podría hablarosde cómo para mi la ebanistería es siempre un traspaso de planos encadenados en los que la forma final del objeto preexiste en el plano anterior. Y de cómo la perfección del objeto es cada uno y la suma de todos estos planos y cómo cada paso exige entonces la perfección de sí mismo y cómo cada paso es el objeto.

O quizás, podría hablaros de cómo la búsqueda de la perfección tanto en forma y acabado son como preguntarme qué larga es la costa de Galicia y comprobar que esta es infinita si aplicamos el método de la curva de koch, el origen de la teoría del caos.

Quizás podría hablar de mi vida y de los viajes que me han llevado a pisar y conocer cuatro continentes. De mi aprendizaje para entender que vivimos sobre esta “nave espacial tierra” con una responsabilidad compartida, bajo una realidad en la que lo micro y lo macro guardan una estrecha relación y un fuerte vínculo con lo humano y que por eso la integridad individual es indispensable para la integridad del total. Podría ilustrar esta visión hablando del video “The power of ten” realizado por los Eames en 1977 para IBM o describiendo las imágenes de las mitologías nórdicas donde el árbol representa el vínculo entre tierra y cosmos. Podría hablar de cómo el ego y los atajos corrompen el objeto y de la “tensegridad”, una palabra inventado por Buckminster Fuller para expresar la integridad tensional basado en la observación de los planetas y las estrellas en el universo donde todo está conectado pero nada se toca. Podría hablar de las características del comportamiento de la madera, sus tensiones y su estado dinámico y cómo las uniones empleadas para construir con madera no son sólo elementos estéticos o puramente constructivos pero también metáforas deaperturas a nuevas posibilidades o metáforas a compromisos, aprendizajes de aceptación de los límites pero nuncala completa entrega de libertades. Podría hablar de cómo la caja de herramientas con las que construimos el futuro debería incluir también las herramientas de los artesanos, y no me refiero al martillo, el serrucho, la aguja o la tijera sino a las herramientas hechas de sus actitudes y capacidades como por ejemplo la intuición, inmensamente desarrollada, o la paciencia, o la previsión, el cuidado y la capacidad para hacer un buen trabajo con el único objetivo de hacer un buen trabajo. Podría hablar de diseño y de cómo para celebrar la “singularidad” de un objeto no puede uno detenerse en lo que ve a primera vista sino profundizar en las complejidades que una sola forma puede contener y luego ser capaz de reconocerlas. Podría hablar de cómo he desarrollado esta idea con la La silla #3 investigando los orígenes y relaciones de una secuencia de sillas -Conoid, Kufenstuhl, Zigzag y Z Rasch- consideradas clásicos contemporáneos en el mundo del diseño.

Hablando de diseño podría también contaros de los “Shakers” y de cómo esta comunidad utópica de finales del siglo XVIII ha sido la cuna del diseño contemporáneo y sobre la bella frase de Thomas Mertonque desvela dónde está la magia de sus sillas atribuyendo al hacer shaker “la capacidad de creer que un ángel podría venir y sentarse en ella”

Como dije al comienzo mi intuición me avisaba de que en esta ocasión era mejor no hablar de mueblesni de diseñosino traer hacia el primer plano la importancia de cultivar la vista larga, los horizontes lejanos, sean estos celestes, visibleso astronómicos, detrás de ellos se ubica la utopía que aunque no sea habitable sirve de brújula y de motor. Pensar enlo bonito que es el hecho de que la tierra sea una bola y no un plato como nos quieren colar los movimientos planaterristas. La bola nos regala un nuevo horizonte con cada paso que hacemos hacia adelante Y así podría en este punto volver a esa idea de que cada paso es el objeto. Pero no, no debería hablar de todo esto.

El momento en que nos encontramos, lleno de fallos multisistémicos, es un momento en el que la verdad nos esta mirando de frente y nos pide a gritos otra cosa. Silencio y un esfuerzo colectivo para pensar si somos capaces y si tenemos el coraje de aceptarla.Si somos capaces y síestamos dispuestos a formar parte de una totalidad íntegraque requiere la integridad individual, la integridad sobre lo que hacemos, cómo lo hacemos y por quélo hacemos. Dejo por último a Buckminster Fuller con su voz de Febrero26, 1983:

”[…] creo que estamos en una especie de examen final sobre si los seres humanos ahora, con esta capacidad de adquirir información y de comunicarse, estamos realmente calificados para asumir la responsabilidad que se nos ha encomendado. Y no se trata de un examen de los tipos de gobierno, nada que ver con la política, nada que ver con los sistemas económicos. Tiene que ver con el individuo. ¿Tiene el individuo el coraje de aceptar realmente la verdad?”